Ana Boadas

Barcelona, 20 de julio de 2018

Lunes, 8: 45h de la mañana llueve a cántaros. Hemos quedado con Ana Boadas en la granja Petit Bueno, el mismo local donde nos conocimos el primer día.

Cuando llegamos con Rosor, Ana ya se ha pedido un café y nos está esperando en una mesita redonda. Sonríe cuando nos ve llegar. A Ana la conocimos cuando buscábamos una presentadora para el acto de entrega de premios de El Balcón de las Artes 2018, que organiza la Fundación desde hace ocho años. Estuvimos muy contentas de haberla encontrado, porque nos respondió que sí al instante y, después de conocerla y hablar con ella, nos dimos cuenta de que era la persona idónea.

¿Quién es Ana Boadas? Le preguntamos.

Nos confiesa que es muy gracioso que le hagamos esta pregunta ya que ella como periodista suele hacerla, pero no a contestarla, y nos dice:

Ana Boadas es una periodista, una persona inquieta a quien le gusta hacer muchas preguntas, que siempre quiere saber más y encontrar respuestas. Una persona incisiva, a quien interesa el mundo que le rodea. Como periodista concibe su vida y profesión como “una sola cosa”, porque ambas van ligadas al carácter y al final éste determina la trayectoria profesional. Uno de los otros intereses que la mueve es la enseñanza, que también va mucho con su forma de ser y entender la vida, y con la profesión que está desarrollando.

¿Crees que el arte y la cultura pueden transformar la sociedad? ¿Como lo propondrías tú?

¡Con esta pregunta casi podríamos hacer filosofía! Estamos de acuerdo.

Pero si quiero contestar la pregunta, de hecho no es que lo crea, es que es absolutamente necesario. No sólo pueden transformar la sociedad, sino es que la deben transformar, sondos conceptos que deben ir íntimamente ligados y por los que tenemos que trabajar todos. Si no como sociedad estamos fallando. Se tiene que transformar la sociedad y no sólo desde la cultura, también desde la educación, que tiene un papel fundamental en todo esto.

Educación y cultura deberían ir de la mano, deberían impulsar el cambio y más en una sociedad como la nuestra. Ahora todavía no lo hacemos, y estamos como estamos precisamente por eso (a años luz de otras sociedades europeas).

Sin una buena educación no hay una buena cultura, y sin ellas no hay una buena sociedad. Al final, los periodistas tenemos la obligación de implicarnos en temas sociales, en proyectos de este tipo, sea la causa que sea. Los personajes públicos, famosos, deberían volcarse más, ya que al final son un ejemplo para la sociedad y, de hecho, esto es una responsabilidad de todos nosotros.

Nos traen un segundo café y pedimos un agua. La conversación sigue y descubrimos que Ana tiene interés en proyectos sociales no sólo a nivel profesional, sino también como persona. Y se le nota cuando nos cuenta, emocionada, que ella ha colaborado entre otros con los Amics de la gent gran, un proyecto que acompaña abuelos que están solos.

Sólo dedicando dos horas a la semana a hacerle compañía, la abuela Teresa ya está contenta y ya has puesto tu granito de arena.

A raíz de la experiencia de El Balcón de las Artes, he descubierto otro tipo de proyecto. De hecho, anteriormente ya había tenido contacto con personas con discapacidad intelectual. Pero tengo que reconocer que hubo un par de momentos en que se me puso la piel de gallina. Y es que ver estas obras, los artistas que las han hecho, el apoyo que reciben por parte de las familias … Y entender que para ellos es un día tan especial… no tengo palabras.

Una anécdota que nos quieras explicar…

En un acto de la Fundación Finestrelles que presenté, uno de los premiados quiso hablar, aunque habíamos acordado con la organización que no habrían parlamentos. Tras tanta insistencia decidí darle voz al chico y, en vez de dar las gracias o dedicar el premio, pidió: ¿Dónde están mis entradas del Tibidabo? Son precisamente estos momentos tan naturales y llenos de magia los que convierten estos actos en especiales.

Recuerdo también una entrega de premios en el mismo CaixaForum, hace unos meses. Durante el turno de agradecimientos se escuchan unos sonidos extraños. Parecen animales salvajes. Es muy inquietante y el público empieza a reír sin parar. La mujer que está hablando en el escenario no sabe qué hacer. Al cabo de unos segundos paro el acto y ato cabos. ¡¡Se trata del ensayo de La Fura dels Baus, que actúan después y no se han dado cuenta de que tienen un micrófono abierto!!

¡Mira tú, La Fura dels Baus, qé casualidad!

 
¡Ya ha parado de llover, nos despedimos y esperamos reencontrarnos el próximo año!

Carla Camacho / Rosor Foret
Barcelona, 20 de julio de 2018