La magia de la Real

Del 26 de noviembre de 2015 al 13 de febrero de 2016

Del 26 de noviembre de 2015 al 13 de febrero de 2016

Otras ediciones

Cada mes de noviembre, la Fundación Setba descubre la historia de uno de los establecimientos de la Plaza Real y, tirando del hilo, nos adentramos en el pasado de la plaza, de la gente que aquí ha vivido y las grandes historias que esconde.

Este año queremos descubriros la historia de un limpiabotas que se convirtió en uno de los magos de más prestigio de Europa. Esta es la historia de Fructuós Canonge.

Fructuós Canonge - Jocs de prestidigitació

 

Este año, hemos destapado la caja de recuerdos del Hotel DO que ocupa la esquina de la plaza con la calle Colón, y es puerta de entrada desde la Rambla. Es ante este local donde trabajaba el famoso limpiabotas y mago, Fructuoso Canonge, también llamado “el Merlín español”, al que queremos rendir homenaje. Y es en este establecimiento, donde se escondía la silla de lustrar original de este singular personaje.

Así pues, la exposición la configuran esta pieza única, la silla original del s. XIX y la caja del limpiabotas, así como imágenes de la época, carteles y fotografías de gran valor histórico.

Fructuós Canonge 2 - La màgia de la Reial - F. Setba Enllustrador 1956 - La màgia de la Reial - Fundació Setba

Además, como en las ediciones pasadas, cinco artistas contemporáneos muestran sus obras inspirándose en la magia: Isao, Joan Brossa, Ramon Enrich, Carles Pujol y Patricio Reig.

Paralelamente, los locales de la Plaza Real escogen cada uno de ellos una obra creada a partir de una caja de juegos de Magia Borrás.

También, como cada año, hemos querido capturar los recuerdos de la plaza con unas breves cápsulas audiovisuales. Son pequeños reportajes que nos descubren antiguos oficios de la plaza y del barrio, que han ido desapareciendo, pero que siguen vivos en la memoria colectiva y los queremos recuperar y conservar.

En el marco de este proyecto, la Fundación organiza conferencias, visitas guiadas, rutas culturales, etc.

La màgia de la Reial